Las cadenas del hábito, por lo general, son demasiado pequeñas para poder notarlas, hasta que se vuelven demasiado fuertes para poder romperlas.
Samuel Johnson

jueves, 17 de septiembre de 2026



 Las Mariposas de Sierra Irta.-Vanessa atalanta

Mientras los prudentes, los cobardes, los que huyeron al primer susurro del frío cruzaron el Mediterráneo buscando la blandura de África, yo me quedé. Me aferré a las grietas de la piedra caliza, me escondí bajo la corteza rugosa de los olivos centenarios cuando la tramontana afilaba sus cuchillos y el mundo se volvía plomizo.

Soy Vanessa atalanta. Llevo el nombre de esa leyenda griega. Aquella doncella que solo aceptaba por esposo a quien la venciera en la carrera. Mi vuelo no es el temblor frágil de las blanquitas ni el revoloteo indeciso de las hebras que arrastra la brisa; es un trazo limpio, rápido, potente y decidido. 

Pero hoy, los campos de Irta huelen a extranjero. Los he visto llegar esta mañana, cruzando el mar en oleadas perezosas, revoloteando con una insolencia que me enciende la sangre. Vuelven con los colores intactos, las escamas de terciopelo recién estrenadas, el polvo del camino africano aún brillando en el dorso como una falsa aristocracia. Se agrupan en los arbustos nuevos, con una condescendencia que me revuelve las entrañas.

Contaban que habían atravesado muchos lugares con flores abundantes. Habían escapado de pájaros y habían dormido en sitios que yo ni siquiera podía imaginar. Sí. Lo reconozco. Sentí envidia. Yo también quería haber visto todo aquello. Yo también quería tener una historia espectacular. Pero entonces pensé en las noches de invierno. En la piedra de Irta calentándose bajo el sol. En las primeras flores. En la ortiga. En la lavanda. En el olor de la hiedra. En aquel higo fermentado de finales de otoño que me había parecido el mejor descubrimiento de mi vida. Y comprendí algo. Ya no confundo viajar con vivir. Mi historia no era peor. Era diferente.

¿Qué saben ellos de la supervivencia? ¿Qué saben de la dignidad de resistir? Para ellos, Irta es solo una escala estival. Para mí, cada roca, cada pedregal y cada barranco es una cicatriz compartida. Ellos son solo turistas con escamas.

Necesitaba néctar, pero sobre todo necesitaba silencio. Mis antenas, finas como hilos de obsidiana, vibraron captando el rastro dulzón y embriagador que flotaba en el aire cálido del mediodía.

Me dejé caer en picado hacia el ribazo donde crecen las matas de lavanda. Clavé la probóscide en los cálices morados, largos y perfumados, bebiendo con avidez la energía que los recién llegados consumen en bailes vanidosos. Aquí, en mis dominios, conozco cada despensa. Y si la sed o el cansancio me abaten, busco la hiedra vieja que trepa por los troncos umbríos, cuyos umbelas verdosas son el último refugio del otoño y el primer despertar.

Pero hoy no bastaba con el néctar floral. Vagué bordeando el bancal de olivos abandonados hasta dar con el tesoro que celosamente guardo bajo la sombra de un algarrobo viejo. Allí, sobre la hierba seca, yacían los restos de unos nísperos caídos, olvidados por la mano humana, fermentando bajo el sol de mayo. Una promesa de éxtasis prohibido. Absorví el jugo ardiente y fermentado que me hizo temblar las patas de puro gozo.

Ahí me quedé, inmóvil sobre el fermento, mientras el mundo giraba a mi alrededor. Sentí cómo recorría mi tórax, entibiando la sangre fría de mis músculos, anestesiando el dolor de las batallas invernales. Una abeja carpintera zumbó con envidia cerca de mí, pero ni me inmuté. 

Yo soy Vanessa. He mirado a los ojos al invierno de la Sierra d’Irta y le he ganado la partida. Mientras hundo la cabeza en el licor dorado de la fruta vencida, me siento dueña absoluta de esta tierra áspera. Que me llamen vieja, que me miren con desdén desde sus alturas efímeras. Cuando el próximo cierzo vuelva a soplar con fuerza de lobo, ellas ya se habrán convertido en polvo sobre el asfalto o en recuerdos llevados por el mar. Yo, en cambio, seguiré aquí, desafiando al tiempo con el rojo eterno de mi sangre y la furia indómita de mi vuelo.


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